América a la izquierda del mundo
América es sabia, en cuanto a intervenciones
extranjeras. Sin embargo, los gobernantes parecen sufrir de alzhéimer histórico
en cuanto toman poder. Si el continente
pudiera dar un informe fiel de su historia, no podríamos más que comenzar a
actuar al instante con la furia de rebeldes tomando la alhóndiga guanajuatense.
Con la frente en alto, el ceño fruncido, los dientes y labios apretados, con el
arma de la razón empuñada en una pistola, machete, honda o aún más peligroso,
en una pluma.
¡Nunca más! Gritaríamos a todos los puntos del círculo
terrestre. ¡Nunca más a una eternidad de hambre!
Pero sería necesario, realmente, un ¿recuento detallado
de toda la historia, para agilizar la infección de críticas y reformas que se
necesitan? No en realidad, sería suficiente mirar alrededor para ver la
podredumbre en la que nos desgastamos eternamente.
Un trabajo en
mínima especialización que sería más o menos suficiente para ser conscientes
del saqueo en el que hemos vivido sería no la historia desde el mal llamado
“descubrimiento”, sino un simple informe económico y político de los últimos
cincuenta años. Es decir, diez por ciento de lo que deberíamos en una historia
de explotación generalizada de quinientos años.
Los monopolios dan y quitan.
En cualquier
parte de la ciudad en la que te encuentres, los productos extranjeros son los
que se te extienden. Lo grave no es eso, pues se podría decir, en un ambiente
de intercambio internacional pues es normal, pero lo malo es que las empresas
extranjeras están insertadas hasta en el mercado de la comida, así un producto
que la nación necesita (es decir, básico) es subministrado por empresas
extranjeras que no se interesan más que en el aumento de sus ganancias.
Un análisis de los últimos 50 años sería suficiente
para indignar hasta las uñas a cualquier ser humano. Sin embargo, como estamos tan engañados y
preocupados por otras cuestiones como la supervivencia, soslayamos el hecho de que vivimos agachados;
condicionados. Hombre por hombre; nación por nación.
Atolondrados, no comprendemos que vivimos
d-o-m-i-n-a-d-o-s por una clase internacional consciente de sus alcances
(burguesía), que utiliza t-o-d-o-s los medios para mantenernos calmados, porque
en su experiencia histórica sabe que nutre en número, cada vez más a una
población de hambrientos y excluidos. Genera y aumenta en su propio desarrollo
a la clase contraria.
Los malos gobernantes aliados o mejor dicho;
gobernantes dominados por empresas transnacionales (títeres del capital) en
deuda con ellas por diversos motivos, las protegen y privilegian concesionando
el saqueo de su riqueza. Esto es una verdad y lo seguirá siendo, aclaro que no
es un dogma imaginario sino un hecho mil veces comprobable y tenemos cerca una
prueba valiosa:
Se anunció hace unos días que la presidenta argentina
Cristina Fernández de Kirchner contempla expropiar 51% de la mayor accionaria
de su industria de hidrocarburos, intervenir en la empresa Yacimientos
Petrolíferos Fiscales, en poder mayoritario de Repsol (empresa española) en un
proyecto llamado “Soberanía hidrocarburífera
de la República Argentina” que más allá de las razones que la presidenta
argumenta, se debe decir es una acción justa, valiente y ante todo d-e-m-o-c-r-á-t-i-c-a.
Ninguna nación tiene por qué depender de empresas extranjeras en necesidades
tan básicas para sí misma. Un paso adelante para la nación argentina y
envidiable para México, que aunque la expropiación petrolera fue hace tiempo ya
(aparentemente) hoy se amenaza con privatizar, y renovar contratos antiguos.
Calderón presidente espurio de México se expresó así de
la decisión (como todo un tecnócrata educado en Estados Unidos): “es muy poco responsable y muy poco racional”
y comentó que nadie en sus cinco sentidos reinvierte en un país que expropia
las inversiones. Confirmando que para él la economía funciona a base de
inversiones y concesiones.
Para rematar, dice: “Si queremos dar empleo no es con
proteccionismo ni con expropiaciones, sino con comercio e inversiones
recíprocas”, esto “no lleva a nada”.
“Los procesos de expropiación realmente son cosas del
pasado: nadie pierde más en una expropiación que el país que lo hace, sobre
todo en estos momentos, porque lo que requiere una economía en vías de
desarrollo es más inversión extranjera y no menos”.
¿Qué autoridad pretende tener este sujeto? ¿Quién se cree para atacar una decisión
razonable históricamente fundamentada? ¿Quién es este “economista” y “leguleyo”
para ir en contra de la verdad? Es el “honorable” presidente impuesto de
nuestro país, que ha conducido en estado de ebriedad a una crisis esquizofrénica a la nación, de
la que será difícil su recuperación, pero no imposible.
Es lógico que
con ese tipo de declaraciones en cuanto a las decisiones de la presidenta
argentina, que nos permiten ver la concepción del mundo de Calderón, el tejido
social mexicano esté como esté.
Basta ya de teatros políticos, donde la derecha se
disfraza de humanista, y juega a su antojo con la sensibilidad social, basta ya
de ser espectadores silenciosos de la realidad, basta ya de derechas en el
gobierno. México y América claman por un gobierno de izquierda, inclinado por
su historia; por sus vivencias.
Carlos Neftalí.







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