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lunes, 9 de abril de 2012

La visita del Papa y el Estado Laico


La visita del Papa y el Estado laico

    La reciente visita del Papa dió de que hablar. Ya que en términos prescriptivos se planeó como una visita de carácter religioso, pero en términos descriptivos se avecina un empuje electoral y político para el partido conservador que se caracteriza por tener principios de tendencia religiosa: el PAN.



No infringe ninguna ley su representación como jefe de Estado e Iglesia. El problema se presenta cuando los distintos órganos de gobierno; que son laicos, le disponen la infraestructura y presupuesto del erario, por mencionar: la remodelación a la catedral, al puente del milenio, la expo-bicentenario y las calles donde circuló.

Por otro lado se manifestó una violación al art. 33 constitucional que indica: “Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país”. Ya que la arquidiócesis de México, en representación del papa apuntó acerca de su visita: “Podrá decir una palabra de nuestra realidad política y social; no hay temas ajenos a las preocupaciones de la Iglesia y por eso no hay asuntos que no pueda tocar en su mensaje religioso y social”.

Aparte de que su visita se vislumbra como un espaldarazo a la posible reforma propuesta el anterior mes de diciembre al art. 24 constitucional, con el propósito de eliminar el texto que restringe el culto  en la vía pública y solo lo permite en los templos. Con ello se legalizaría una práctica cada vez más común en el país y garantizaría una completa libertad para el desarrollo del culto religioso en las calles.
Con lo cual peligra el estado laico, que  sangre y dolor en demasía le costaron al país; tanto en el intento de separación Iglesia-Estado en 1833 por el entonces presidente Valentín Gómez Farías, y después la exitosa reforma por parte de los liberales en la guerra de los 3 años.

En el primer suceso, una terrible epidemia de cólera que se presentó en México sirvió de pretexto al clero para denunciar que su destitución de privilegios era castigado por dios de esa manera, además del apoyo incondicional de la iglesia a los conservadores a lo largo de toda la historia del país.

Un estado laico no ataca ningún tipo de culto ni religión; simplemente no impone ni prohíbe religión alguna, fomentando así la aceptación de la diversidad religiosa, mas no una implantación. Por lo tanto yo estoy a favor de su visita si, y solo si, mantiene un estricto apego a la Carta Magna. Y me declaro en contra de este ministro religioso, como también de cualquier otra persona que visite mi país, nacional o extranjera, religiosa o no, que no se apegue a la Ley Suprema mexicana.

Los gobiernos teocráticos se han  caracterizado por una constante intolerancia al libre examen de las ideas y a dogmatizar la educación. Así como por una centralización del poder, yendo en contra de los principios liberales y la teoría de la división de poderes.

Y con esto conciudadanos, debemos exigir un estado laico, ya que este se pronunciará por mantener una tolerancia a los religiosos y no religiosos. Es tiempo de impulsar conciencias rectas, racionales, y analíticas dentro de nuestro microcosmos. Fomentemos una cultura de crítica constructiva de nuestro entorno, ya que de lo contrario, estaremos condenados a nuestros propios vicios, que se verán reflejados en el gobierno que exijamos, o en todo caso en el gobierno que no impulsemos.

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